Elegante, artista, enamorada de la naturaleza, la Cabra sería el más encantador de los signos si no fuera al mismo tiempo pesimista, inquieta, pesada y eternamente vacilante. Nunca está contenta con su suerte y desespera a quienes la rodean con sus caprichos. Toma lo que quiere, aunque ella misma no lo reconozca. Su indisciplina y sus retrasos sistemáticos - carece por completo del sentido del tiempo - la vuelven insoportable, y sin embargo sabe agradar cuando le conviene, servirse de los demás y vivir a su costa. Pese a ello no es dependiente: se adapta con facilidad a cualquier modo de vida desde el momento en que se le garantiza un mínimo de seguridad.