Los nacidos bajo el signo de Capricornio soportarán más fácilmente los vaivenes de la fortuna si tienen cerca sus talismanes: el rubí púrpura, el ónice oscuro o la malaquita verde.El rubí es una hermosa piedra roja con reflejos púrpura. Trae felicidad en el amor; quien desee lograr la reciprocidad debe regalar a su elegido un rubí del color de la llama. Llevar el rubí colgado significa ser grande entre los hombres y digno de su respeto. Al hombre bueno el rubí lo hace aún más bondadoso, al malvado lo convierte en un verdadero villano, mientras que la persona noble y valiente que lleva esta piedra obtiene victorias y realiza hazañas. Protege de los rayos y de las inundaciones, de los envenenamientos. Al rubí se le atribuye la facultad de detener las hemorragias, de salvar de las heridas y de la epilepsia, de purificar el aire infectado por los gérmenes de las epidemias y de ahuyentar a los malos espíritus. El rubí tiene la propiedad de oscurecerse: eso significa que su dueño corre peligro.El ónice es una "piedra de los caudillos" semipreciosa, de color pardo o negruzco. Da a su dueño poder sobre los demás; aclara la mente y permite penetrar en los designios de los adversarios políticos; fortalece la memoria y protege de la muerte súbita y de los atentados. Regalar a la esposa un collar de ónice resulta arriesgado para la felicidad conyugal, salvo que el marido acepte estar "bajo la zapatilla". El ónice engastado en plata cura las enfermedades del corazón y el insomnio, da ganas de vivir y ahuyenta los pensamientos negros.Los nacidos bajo el signo de Capricornio deben guardarse del lapislázuli.