A las personas nacidas bajo el signo de Tauro les favorecen las piedras del color del cielo: la turquesa y el zafiro. La turquesa es una piedra fina de color azul claro. Se considera un talismán que ayuda en los asuntos del corazón. Es símbolo de un amor constante y fiel. Trae felicidad y reconcilia a los esposos. Si una mujer quiere atraer al hombre que ha elegido, debe coser discretamente un trocito de turquesa en su ropa. Esta piedra se considera adecuada para las muchachas menores de veinte años, mientras que las mujeres de más de treinta (casadas o no) deben renunciar a los anillos y adornos de turquesa. La turquesa reconcilia todo lo hostil, pone fin a las disputas y establece la paz en la familia. Trae holgura. Sin embargo, a las personas que no observan los preceptos morales, a los malvados, esta piedra les trae desgracia. La piedra posee virtudes curativas: engastada en plata, la turquesa ayuda a quienes padecen insomnio o pesadillas, modera las hemorragias y alivia a los enfermos de ictericia. Contemplar la turquesa por las mañanas mejora la vista. La turquesa tiene la propiedad de "morir" ante el peligro y en la mano de un enfermo. Si la piedra de un anillo regalado palidece, significa que el afecto de quien lo regaló ha disminuido.El zafiro es la más bella de las piedras preciosas, la piedra de la fidelidad, la castidad y la modestia. Es el talismán de los enamorados y los recién casados, y se considera además el "talismán de los sabios". La piedra despierta la sed de conocimiento, fortalece la memoria, refuerza la prudencia y el buen juicio. Protege de la calumnia y la envidia, cura la melancolía, alegra los sentidos, atrae el favor del destino y la simpatía de quienes rodean a su dueño. El zafiro se considera la piedra de los navegantes: ayuda a evitar los naufragios y a invocar el viento necesario. El zafiro disipa la perfidia y devuelve las fuerzas al fatigado. A quienes padecen dolencias cardíacas, asma y neuralgias se les recomienda llevar en la mano izquierda un anillo o una pulsera de zafiro.